En la actualidad los asháninkas del río Ene se enfrentan a diversas circunstancias que amenazan sus territorios: la continua migración de pobladores de la sierra que practican una agricultura agresiva, concesiones mineras e hidroeléctricas por doquier y deforestación por parte de empresas madereras, además de la comercialización de coca.
Las familias asháninkas dependen casi por completo del bosque para su subsistencia. Sin embargo, la cercanía e irrupción cada vez mayor de los mencionados factores de amenaza, los obliga a integrarse al sistema monetario para lograr el acceso a medicinas, educación, transporte y productos básicos como alimentos, baterías, combustible o ropa.
En este contexto, el cacao se vuelve una gran oportunidad para aumentar sus ingresos, mantener su autonomía y preservar sus tradiciones. Kemito Ene está orientado a desarrollar y perfeccionar un modelo de cultivo y producción que dialogue con el modo de asháninka que se resume en el buen vivir en comunidad (“kametsa asaike”) y el respeto al medio ambiente.
Con la creación de Kemito Ene se han ganado dos batallas esenciales: por un lado, la de saltar a los intermediarios que compraban el cacao a un precio muy bajo o por medio de intercambios no equitativos; y por otro, gracias a asesoría técnica se ha mejorado el cultivo logrando un grano de calidad superior.